El hilo rojo del destino

Un lugar para ti

Los japoneses tienen la creencia de que las personas predestinadas a conocerse se encuentran unidas por un hilo rojo atado al dedo meñique. Es invisible y permanece atado a estas dos personas a pesar del tiempo, del lugar, de las circunstancias…El hilo puede enredarse o tensarse, pero nunca puede romperse
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Esta leyenda surge cuando se descubre que la arteria ulnar conecta el corazón con el dedo meñique. Al estar unidos por esa arteria, se comenzó a decir que los hilos rojos del destino unían los meñiques con los corazones; es decir, simbolizaban el interés compartido y la unión de los sentimientos. Una de las caras de este mito cuenta que un anciano, habitante de la Luna, sale cada noche y busca almas que están predestinadas a unirse en la Tierra. Cuando las encuentra, las ata con un hilito rojo invisible para que no se pierdan.

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De lo íntimo, putas y goces Otros.

Introitus

Este escrito es el producto de conferencias, lecturas, documentales, películas, vivencias, sueños, deseos, experiencias, pláticas de baño y de cama…

La primera parte, es un homenaje a las -putas (-mujeres gozosas, que no cobramos) que no somos *putas (*el mal necesario para los neoliberales, víctimas de la trata de blancas, regenteadas, violentadas) y a las que sí son •putas (•son prostitutas, sí cobran y no son regenteadas).

La segunda parte, comento a algunas mujeres un tanto fantásticas que, aparecen inmortalizadas en películas como “El cisne negro”, “El lado Oscuro del Corazón” y término con la María Magdalena de “El Evangelio según Jesucristo” de Saramago.

Las protagonistas de “el cisne negro” y de “el lado oscuro del corazón” serían para mí unas de las múltiples respuestas de “¿qué es la mujer contemporánea?”, esa gran evolución/devenir de la mujer: desde ser matriarca, demonio, bruja, hechicera, posesa, histérica…

Por otro lado está la Magdalena de Saramago, adorada por muchos, santa-puta, amante, esposa, amiga, compañera de Jesús, odiada y mal-dita(mal dicha) por muchos, ¿qué papel deberíamos jugar las mujeres ante la “ganada” igualdad de género?, ¿qué papel debemos de jugar como amigas, esposas, amantes, novias?, ¿qué es lo mujer ante este siglo de la información?, ¿qué sigue siendo el misterio, lo oscuro, lo negro de ese continente negro, que los lacanianos, llaman “lo Otro”, “lo mujer”?…

Aquí les dejo mi bosquejo de la cordillera de ese “lado oscuro”, del “continente negro”, de “lo femenino”…

Corpus

De amores, entregas y pasiones,

las prostitutas son las que mejor saben.

Viven cada noche: pasiones, amores, goces prohibidos, sensaciones, sentimientos, cariños y placeres,

se entregan en su totalidad al desconocido,

fluyen como un río, con rocas, peces y uno que otro pescador.

Hubo las que llevaron pescadores de hombres.

Fugaces y sensuales se entregan,

con sus pechos marchitos y muslos fuertes,

cabalgan como el Cid campeador en busca de alguien y a la vez de nadie.

Dolores vividos se intentan borrar cada noche,

malditos se buscan venerar entre goces, malos tratos, buenos pagos, malos pagos, buenos tratos,

o solo experiencias,

al fin y al cabo,

hacen el amor, fugaces.

Cuando quieren sentir, se entregan totalmente, sin importar pasados, sin importar futuros,

saben que esa entrega es total y efímera, bella y placentera,

al recibir el pago todo es como es, real y fugaz, sensible y sin amarres, comerciable y sin masoquismos.

¿Quién fuera ama y señora de las calles, rompedora de corazones y guerrillera de las sábanas?, para mí, eso y más, son ellas, las que trabajan por sentir o por hacer sienten.

Profundis

-Así lo hizo la bailarina de la película “El cisne negro”, dejó entrar ese lado femenino que, sabe fluir como el Nilo, con tiburones y peces,
ese lado siempre reprimido y señalado ferozmente por los occidentalismos,
dejó salir ese lado oscuro que, para mí, llega a ser tan brillante que, enceguece cuando se le ve, tal como a la luna que brilla en la oscuridad, y de lo oscuridad total puede emerger y salvarnos ésta luz, ésta energía lúbrica y líbica, con la que este puto mundo se mantiene de pie, ella se entrega totalmente y muere con toda la pasión, amor, energía y sabiduría, por fin se entrega totalmente y fluye, bellísima y evaporablemente.

-En la película “El lado oscuro del corazón” la implacable lucha por alcanzar nuestros deseos nos lleva a aprender a amar hasta una roca con nariz de zanahoria, pero, si esta roca no se entrega totalmente al abismo, a lo desconocido, simplemente no repele la gravedad, (no levita, no vuela, sólo es aplastada por esta fuerza.)

El deseo nos lleva a lugares inhóspitos y desconocidos, pero si lo llevas por bandera, te encuentran y se realizaran, una puta nos da la lección de fluir como un río total, corriendo bellamente, pero siempre en constante flujo, nunca detenido, ríos de fuerza y energía es la protagonista, mientras que él simplemente es un pescador más, llevado por la corriente, llevándolo a otro caudal y finalmente a tierra firme.

-Finalmente mi admiración por las putas, por todo lo que atañen, simbolizan y SON, se ve significada por una de las antecesoras que fue, María Magdalena, denigrada por los evangelios occidentalistas del concilio vaticano, ella, cuentan los evangelios apócrifos y el de “según Jesucristo”(de Saramago) era más que la mujer de Jesús, la primera en decirle «Rabbini» (maestro), fue a la que amó desde que lo curó,
desde su primer encuentro la pasión, la verdadera «Pasión» carnal ocurrió entre ellos dos, ella entregada como siempre, neta como toda mujer, acompañó a Jesús y así devolviéndole su verdadera humanidad, haciéndole gozar lo más carnal del mundo al hijo de dios, se hicieron, divinamente eróticos, carnalmente divinos,
amantes.

Sus discípulos tontos y celosos no podían entender esta pasión, ¿el divino con la puta marginada?, la que posiblemente estuvo con ellos antes de que fuera la mujer de el hijo de dios, María Magdalena, la favorita, a la que besaba en la boca a cada encuentro, la que se le entregó a dios, la que verdaderamente lo supo amar, con toda la pasión y toda la entrega que ningún adepto al cristianismo comprendería con su corta visión occidental/patriarcal, ese amor que solo se encuentra y se dan los amantes, con la entrega total, sin miramientos, sin bacilos, uno a uno, beso a beso, carne con carne, pasión con pasión, siempre libre de caminar por doquier, algo que el capitalismo/occidental/patriarcal ha prohibido y negado, engañándonos con novelillas charras, con historias falsas donde se nos prohíbe y se señala y estigmatiza el goce. El amor ilusorio con estereotipos falsos es alabado, despersonalizando, haciendo creer y sufrir por estos altos estereotipos inexistentes;
instituciones como la familia y la iglesia reprimen y castigan la sexualidad fuertemente, pero en nuestras vidas paralelas, en la calle, en la noche, debajo de las sábanas, cuando nadie nos ve, cuando dios duerme y el diablo vela, cuando la luna está llena, fluye la realidad, y la fase es luteal, el amor y la pasión, iluminan, calientan y dan de mamar al universo: amor y energía libidinal, sin temores, sin trastabillar, sin plegarias, se intercambian y se sienten en los úteros, fluyendo,
continuamente evaporándose y esporádicamente cristalizándose en forma de corazón.

SUsurro que SANA

Para “el nuevo”

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Mi voz queda y sigilosa,
mi voz, ese susurro que penetra tu médula y llega hasta tu alma,
mi voz, que vibra en cada célula y te cura los dolores y penas,
mi voz, te quita la amargura y te devuelve la dulzura.

Mi voz hecha un canto dulce, firme, en espiral,
coloreando el ambiente entre amarillos, verdes y rosas,
cantos boreales,
energía cósmica sacada desde el pecho,
vibrando en este cuerpo de maíz suave y oloroso,
de pequeños caireles de cacao
y de sonrisas polvosas de luna…

Esta es mi voz suave, cálida, acogedora, warm,
que te envuelve poco a poco, en un sostenuto, un creciendo, que poco a poco te lleva al clímax, al calderón, siempre termino con una cadencia, suave, firme, cálida y sanadora.

Mexicanidad, popurrí de mis recuerdos

Al escuchar “identidad cultural de México”, inmediatamente se me viene  a la mente, esa imagen de la caricatura “Speedy Gonzáles “, cantando “cielito lindo” y al recordar esto, traigo a la mente un texto que nos leyó la maestra de literatura hispanoamericana en la preparatoria,  sobre la visión del mexicano en la nueva España, según los cónsules del Real Tribunal del Consulado de México.

Cito un fragmento de este texto:

“(…) está dotado de una pereza y languidez (…) y jamás se mueve si el hambre o el vicio no le arrastran: estúpido por constitución, sin talento inventor, ni fuerza de pensamiento, aborrece las artes y oficios, y no hacen falta a su modo de existir; borracho por instinto (…) carnal por vicio de imaginación y desnudo de ideas puras sobre la contingencia, pudor o incesto, provee sus deseos fugaces con la mujer que encuentra más a mano: tan descuidado, como insensible a las verdades religiosas (…) y con desamor para todos los prójimos, no economiza sino los crímenes que pueden traerle castigo inmediato.
Dos millones de individuos pertenecientes a las castas eran considerados igualmente despreciables:
Con más proporción para adquirir dinero, con más dinero para saciar sus vicios; con más vicios para destruirse, no es de admirar que sean más perdidos y miserables. Ebrios, incontinentes, flojos, sin pundonor, agradecimiento ni fidelidad, sin nociones de la religión y de la moral, sin lujo, aseo ni decencia, parecen aún más maquinales y desarreglados que el indio mismo (…)
Un millón de blancos que se llaman Españoles Americanos, muestran la superioridad sobre los otros cinco millones (…) más por sus riquezas heredadas (…) por su lujo (…) y por su refinamiento en los vicios, que por diferencias substanciales de índole (…)”

Esto, fue escrito en 1811, hoy a  202 años, seguimos teniendo ésta imagen sobre la “mexicanidad”, comentaba con mi papá, acerca de, éste estigma que cargamos los mexicanos desde hace siglos, y recuerdo aquella “raza cósmica”, esa genialidad de nuestros ancestros aztecas, y, mi papá me comentaba que, después de haberlos despojado de, su tierra, lengua, dioses, vestidos, ¿qué les quedaba?; esclavizados, y obligados a trabajar para los terratenientes, sin ninguna remuneración; ¿hacer o no hacer el trabajo para “su merce’”?, esto venía dando lo mismo, no había ningún beneficio para estos, así que, sí lo hacían, lo hacían a su modo, sin ninguna prisa; ¿hablar y entender bien el castellano?, preferían hacerse los desentendidos, para no realizar las indicaciones de los terratenientes, esto lo vemos en nuestro contexto de mexicanos, en pleno siglo XXI, pero, ésta es, solo una parte de la identidad “psíquica-social” de México.

Nos encontramos con los diferentes regionalismos y fiestas patronales que, se celebran cada semana, en los diferentes pueblos/ciudades, las peregrinaciones, muestra del sincretismo entre las tradiciones prehispánicas y cristianas, incluso ahora, los nuevos ídolo, la “santa muerte”, la “hermana flaquita”, la “niña blanca” o qué decir de “San Malverde”, o el sueño dorado de algún joven sinaloense, el “Chapo” Guzmán, todo esto es parte de esta idolatría heredada.

Los cholos migrados del campo a la metrópolis, impactando en música y costumbres del Distrito Federal, o qué decir de, los aplaudidos cartones/caricaturas políticas, donde le ponen orejas de burro al presidente en turno, o ahora el día de “halloween” y que los niños, por no caer en lo “no tradicional mexicano” y lo diabólico, le dicen “pedir calaverita”, seguida por las celebraciones del día de “todos santos” y el “dia de muertos”.

Las posadas, las piñatas, el ponche con “piquete”, todos estos recuerdos coloridos me llevan a nuestros mercados, los “tianguis” que, también son orgullosa herencia prehispánica, el trueque, o ese chocolate mestizo o “imperializado”, llamado cacao o cocoa, como le dicen los “gringos”.

Las bodas y demás celebraciones que, llevan un mole y su respectivo ajonjolí, qué decir de nuestra clase burguesa capitalista y su afán por salir cada sábado en el periódico local, o de “nuestra belleza México” también llamada “la flor más bella del ejido”, “la reina de las fiestas de navidad” , “reina de la Kermés” o “ la reina del barrio de “x””.

Los atrapa novios, las muñecas de trapo, las agua de frutas, los tamales o, las europeizadas, “tortas de tamal”, más conocida como, “guajolotas”.

La poesía, el lenguaje florido, las palabrotas, y los mil usos de esa palabra tan mexicana que, Algarabía nos ha enseñado en su famosísimo “Chingonario” o, ¿por qué no hablar de nuestro amor a las anfibologías, el doble sentido, el “albur”?, los mexicanismos, palabras que creemos castizas y son totalmente náhuatles, o nuestra afición a los productos “milagro”, o los remedios caseros, las “limpias”, los chamanes, el peyote, etcétera.

Esto es la mexicanidad, la identidad cultural mexicana, una gama de sabores, colores, olores, costumbres, que no son más que, la síntesis de lo indígena, español, africano, y con el paso de  los años, un tanto “yanqui”, tan es así que, están nuestros “chicanos”, eso es México hoy, un tanto náhuatl, mestizo, cristiano, guadalupano, francés,” yanqui-american way of life”, “cholo”, “pocho”, “buchón”, posmoderno, retro, “pachuco de oro”, “hippie de Abándaro”, “#yoSoy132”, con iPod y sombrero.

 

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Bibliografía:

http://archive.org/stream/mxicohaciaelfi00torr/mxicohaciaelfi00torr_djvu.txt

 

Somos polvo de estrellas… Un éxtasis.

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Es que en mi vulva, en mi útero, en los labios, en el monte Venus, en el clítoris, en mi cuerpo he encontrado el cosmos.
Somos polvo de estrellas y cada que cierro los ojos las siento dentro de mi, soy una con el cosmos, girando y fluyendo continuamente en el.
Pronunciar mi mantra favorito antes de estallar, te amo, te amo, te amo y llegar a la levedad,a la flotabilidad, al orgasmo, sintiendo tus caricias, al mundo, a las estrellas, a las centellas que surgen con cada gemido…
Somos.somoS
Polvo de Estrellas

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Palabra, desnuda

Palabra, desnuda

Tal como muestro mis pechos
Desnuda y tímida
Erótica y sangrienta
Lasciva y tierna
Furtiva y fálica
Prosaica y hedonista
Comprensiva e impía

Así, son mis versos impúdicos,
Así, son mis versos amorosos.